jueves, 3 de noviembre de 2011

COMENTARIO A UNA NOTA DE DIARIO LIBRE

El título del artículo de Diario Libre dice mucho: “Embajada EEUU dice trabaja con sus socios de RD tema educación”. No es un error, dice “socios”.  Es la propia embajada, a través de su agregada de prensa, que responde a Diario Libre haciendo mención de sus “socios de la sociedad civil”.   Ya no hay muchos reparos en admitirlo, porque hace mucho que el origen de la bonanza económica de esa “sociedad civil” de puras siglas fue desenmascarado. De hecho, el Dr. Julio Hazim ha mostrado en su programa de televisión la lista de los socios nacionales premiados y reconocidos por la Embajada Americana. 

Por eso me provoca molestia y preocupación percibir que ciertos movimientos de ciudadanos, sinceros y espontáneos, constituyen objetivo de esos “socios de la Embajada”. Hay gente bienintencionada que realmente desea educación, alto a la delincuencia, seguridad, reformas necesarias y todas las mejorías posibles para la nación dominicana. Pero esos “socios de la Embajada”, que desde su nacimiento han pretendido controlarlo todo con sus financiamientos no tan secretos y que accionan para diseñar normas y poderes a su medida, les tienen en la mira para fines de manipulación, para no permitir que las cosas puedan salirse fuera del cauce que ellos han diseñado, para que no se les ocurra luchar contra estados de cosas y sistemas diversos que han logrado establecer (como, por ejemplo, los miembros del poder judicial o algunos códigos, para sólo mencionar algunos). 

Lo más triste es que en esos “socios de la Embajada” hay cabezas que se lucran de eso, mientras tienen bajo sugestión personas que trabajan con el corazón.  Disfrazados de ciudadanos preocupados, los “socios de la Embajada” en muchos casos captan borregos que les siguen y les hacen el juego con su fe, su bondad o su falta de información, y los manipulan a su antojo. En otros casos esos “socios de la Embajada” intentan acoplarse, y en algunos casos lo logran, con movimientos genuinos de reclamos y les ofrecen “consejos” que están lejos de ser legítimos, porque para hacerlo ya tienen los bolsillos llenos.

Hay que cuidarse. Hay que informarse. Hay que saber para quién se trabaja.  Debemos exigir todo lo que nos corresponde como ciudadanos. Pero debemos saber desconfiar cuando ciertos “socios de la Embajada” se nos acercan para “orientarnos”, sirviendo con ello los intereses de sus patrocinadores y los suyos propios.  

VER AQUI LA NOTA COMPLETA DE DIARIO LIBRE

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